Corrupción

  • Corrupción tumor maligno que consume y corrompe la sociedad.
  • Compra almas, vende corazones.
  • Arrasa con los principios y se burla de los valores.
  • Siembra el egoísmo,alimenta la avaricia y destruye naciones .
  • Compra vidas, aviva la desconfianza y a su paso, lo convierte todo en mercancía.
Muy a menudo escuchamos noticias o escándalos de corrupción,en los que intervienen funcionarios públicos o privados acusados por malversación, por tráfico de influencias, fraudes o extorsión; actos realizados en muchas ocasiones, amparados en la impunidad que disfrutan estos funcionarios.
Tal vez será, por que la tendencia es al crecimiento de estas manifestaciones, que es lo que sospecho o por que sencillamente hay más posibilidades de que existan denuncias de este tipo, por la diversidad de medios de comunicación y el acceso a otras tecnologías que dificultan, la posibilidad de ocultar las huellas a los que cometen un delito.
Hay una realidad; este fenómeno se encuentra muy ligado a la pobreza y a la exclusión social de los pueblos, del poder y a la falta de transparencia de los que gobiernan, que intentan mantener en la oscuridad sus labores, argumentando razones de seguridad, estrategias de mercado o inmunidad .
No es casual entonces, que los países con mayor índice de corrupción se encuentran ubicados en regiones donde las diferencias sociales son muy marcadas. La pobreza, la ignorancia y el analfabetismo, crean situaciones favorables, para que los funcionarios actúen con total impunidad, al mantenerse estos fuera del escrutinio público.
Lo cierto es que la corrupción, es parte de nuestra vida y no es un mal que solo contamina a los funcionarios públicos o privados.
Muchas veces nosotros hacemos la labor de cómplices, cuando actuamos con indiferencia, o somos participes cuando intentamos violar algún procedimiento, para obtener algún beneficio o burlar un obstáculo determinado de los que nos impone la vida.
La corrupción es un árbol con largas raíces, que florece donde habita el egoísmo, la indiferencia, la perdida de valores y principios, la impunidad, el hambre la pobreza,la ignorancia y el poder absoluto de los hombres, con su fiel amiga la ausencia de libertad.
¿Qué hacer para librarnos de esta cruel enfermedad contagiosa; que se alimenta de nuestros sentimientos y nos convierte en fuente contaminante de su sucia labor ?
Solo podemos derribar el árbol de la corrupción, eliminando cada uno de los componentes que lo alimentan, para que florezca la transparencia y la sociedad pueda respirar en el futuro un ambiente menos nocivo.
Foto Lic

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